13 días y casi 4.000 kilómetros después, termina sin arrestos la protesta de Greenpeace a bordo de la plataforma de petróleo y gas de Shell
  • El pasado martes 31 de enero, cuatro activistas de Greenpeace International subieron de forma pacífica a un barco contratado por Shell para transportar su plataforma en altamar, al norte de la costa canaria. Varios días más tarde, dos escaladores más se unieron a mitad de camino
  • Greenpeace está acusada de «intimidación» por exigir a Shell que deje de perforar y comience a pagar por las pérdidas y daños climáticos: le piden 120.000 euros por daños y perjuicios 

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12 de febrero de 2023-. Trece días después de subirse a bordo de un buque que transportaba una plataforma de petróleo y gas propiedad de la multinacional Shell, seis activistas de Greenpeace International han desembarcado hoy en el puerto noruego de Haugesun. La policía no ha llevado a cabo ningún arresto. 

En un último acto de protesta, los activistas han escalado el mástil de la plataforma, donde han hecho ondear una pancarta que decía «Dejad de perforar». Mientras tanto, otros cinco activistas de la organización medioambiental, encabezados por el director ejecutivo de Greenpeace Sudeste Asiático, Yeb Saño, se han acercado a bordo del barco Tanker Tracker, propiedad de Greenpeace, para interceptar a su llegada al puerto al buque White Marlin, de 51.000 toneladas y contratado por Shell para transportar la plataforma. 

A las 10:30h, la plataforma ha sido trasladada al muelle y los activistas han podido descender del mástil y desembarcar después de haber viajado casi 4.000 kilómetros desde donde accedieron al barco por primera vez, al norte de las Islas Canarias [1].

Los activistas han pedido a Shell que asuma su responsabilidad en la crisis climática y pague los fondos para pérdidas y daños, para ayudar así a que los países más azotados por los eventos climáticos extremos puedan recuperarse. Dos días después del inicio de la protesta de Greenpeace, Shell anunció beneficios récord de casi 40.000 millones de dólares en 2022 [2]. 

Shell amenazó a los activistas con multas y penas de cárcel y la organización afronta una reclamación por daños y perjuicios de 120.000 dólares (entre otras razones, por usar una mini turbina eólica a bordo de la plataforma, según señala la demanda recibida). 

Hablando desde el velero Tanker Tracker, Saño, que anteriormente ejerció como negociador principal de Filipinas en las conversaciones climáticas globales, ha señalado: “Puede que Shell piense que este es el final de nuestra protesta, pero mi mensaje para el director ejecutivo Wael Sawan es que esto es solo el principio”. 

“Hasta ahora, las negociaciones sobre los daños y perjuicios del cambio climático se han estancado cuando se trata de la pregunta clave: ¿quién pagará? Gracias a mis valientes compañeros activistas, estamos viendo a miles de personas conectando la relación entre las megaganancias de los combustibles fósiles y la factura por la pérdida y el daño climático”.  

“No se trata solo de que Shell se puede permitir pagar; se trata de una cuestión de justicia: que paguen por la destrucción que están causando directamente. Shell, y la industria de los combustibles fósiles en general, deben dejar de perforar y comenzar a pagar. De una forma u otra haremos que los que contaminan paguen”.

La plataforma de Shell (una plataforma flotante de producción, almacenamiento y descarga  [FPSO]) llega a Noruega con el objetivo de que la multinacional pueda extraer todas las reservas de petróleo y gas del pozo Penguins, en el mar del Norte. Esta plataforma es la primera nueva FPSO de Shell en este mar en los últimos 30 años. En su pico de producción, puede llegar a obtener 45.000 barriles de petróleo equivalentes por día (en torno al 10% del consumo de transporte en España), aunque la multinacional espera también que se puedan abrir nuevas áreas de exploración [3].

Cronología de la protesta

Martes, 31 de enero: Cuatro activistas de Greenpeace Internacional (Carlos Marcelo Bariggi Amara, de Argentina; Yakup Çetinkaya, de Turquía; Imogen Michel, de Reino Unido, y Usnea Granger, de EEUU) se suben con éxito a la plataforma petrolera de Shell en el océano Atlántico, al norte de las Islas Canarias, desde las lanchas lanzadas al mar desde el barco Arctic Sunrise, propiedad de la organización medioambiental. La plataforma está siendo transportada por el White Marlin, un buque contratado por Shell para este uso. 

Jueves, 2 de febrero: Greenpeace Reino Unido organiza una protesta en la sede de Shell en Londres, ya que la compañía anuncia beneficios récord de casi 40.000 millones de dólares en 2022.

Viernes, 3 de febrero: Shell envía una orden judicial contra los cuatro activistas de Greenpeace, amenazando con multas y hasta dos años de cárcel. Busca bloquear más protestas al incluir el barco de Sea Beaver (propiedad de Greenpeace Reino Unido) en la orden judicial.

Lunes, 6 de febrero: Otros dos activistas de Greenpeace, Pascal Havez (Francia) y Silja Zimmermann (Alemania), logran subir por sorpresa a la plataforma petrolera en el mar (el White Marlin iba camino de Noruega). El mismo día, activistas de Greenpeace en Filipinas organizan una protesta en la sede de Shell del país asiático.

Martes, 7 de febrero: Los abogados de Shell solicitan al Tribunal Superior de Londres que amplíe considerablemente la orden judicial existente, pero son rechazados en gran medida, a pesar de que los acusados admiten que se planean más protestas.

Viernes, 10 de febrero: Como parte de las medidas cautelares de Shell, se le exige a Greenpeace el pago de daños y perjuicios por más de 120.000 dólares.

 

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