Que Davos no nos distraiga, otro mundo es posible

Una vez al año, una multitud de jets privados descienden a la pequeña ciudad montañosa suiza de Davos para la reunión anual del Foro Económico Mundial (FEM). Sin ningún rubor, los asistentes se han entregado al noble propósito de usar el capitalismo para resolver los problemas causados por el propio capitalismo, y así continuar exacerbando desenfrenadamente la desigualdad y explotando sin piedad nuestro planeta.

En este primer foro a gran escala desde que golpeó la pandemia del coronavirus, la élite corporativa parece preferir imaginar el fin del mundo -al menos para otros- en lugar de tratar de cambiar el sistema económico que causa tanto perjuicio.

La buena noticia es que las soluciones ya existen y muchas otras surgirían si creamos espacio para ello. Mientras los multimillonarios del FEM se estancan en la inercia de sus intereses, personas y comunidades de todo el mundo están creando sus propias soluciones a las crisis que enfrentan, particularmente en el Sur Global. ¡Y funcionan!

Las personas están trabajando conjuntamente para crear formas de vida dignas, más justas, más seguras y sostenibles. El capitalismo neoliberal extractivista, consumista y polarizador está fuera de estas soluciones. La justicia juega un papel fundamental, pues reconoce los impactos desproporcionados que existen en aquellos que menos han contribuido a los problemas.

 

El Foro Económico Mundial, un evento súper contaminador

Muchos de los participantes viajan a Davos en jet privado, burlándose del compromiso proclamado por el FEM con los Objetivos Climáticos de París de 1,5 °C. El análisis presentado por Greenpeace revela la hipocresía ecológica de sus asistentes. Incluso haciéndolo desde distancias muy cortas, más de mil aviones privados entraron y salieron de los aeropuertos que sirven a Davos durante la semana del FEM de 2022, provocando emisiones de CO2 equivalentes a 350 000 automóviles. Mientras tanto, el 80% de las personas en el mundo, que nunca han volado, luchan contra el calor extremo, las inundaciones y las sequías, que son cada vez más frecuentes y peligrosas.

Activistas de Extinction Rebellion y Greenpeace Países Bajos en una protesta pacífica en el aeropuerto Schiphol de Ámsterdam, el segundo más grande de la UE, impidiendo que los aviones privados aterricen y despeguen.
© Extinción Rebelión

Los jets privados y los vuelos de corta distancia, con alternativa en tren viable, son la ilustración más llamativa de la desigualdad climática e invalidan cualquier declaración de buenismo climático. Por ello, Greenpeace pide una prohibición en toda Europa del uso de aviones privados.

 

Seguir el ejemplo de los más afectados, no las ideas que causaron el problema en primer lugar

El FEM es un evento privado en el que la mayoría de las personas pagan para entrar. Por lo general, asisten alrededor de 3000 líderes empresariales, líderes políticos y representantes de los medios. Este no es el multilateralismo que necesitamos. De hecho, la ONU sigue siendo el único foro multilateral verdadero.

La élite de Davos ha acumulado una antidemocrática cantidad de poder para apuntalar un sistema peligroso, contaminante y defectuoso que solo funciona para su propio beneficio y a expensas de la gente y del planeta. Como señala el Transnational Institute, hay pruebas considerables de que las reuniones del Foro Económico Mundial han estimulado el avance de la economía neoliberal, ampliado el dominio de las grandes corporaciones sobre las economías nacionales y locales, al tiempo que limitado la capacidad de los responsables políticos de legislar en aras del interés público. Además, tras la crisis financiera mundial de 2008 ha contribuido a diluir la regulación del sector financiero. 

La frecuente colusión entre actores privados y representantes políticos, que deberían perseguir el interés general, es un incentivo a la concentración de riqueza y poder, de destrucción ambiental, explotación humana, la evasión y elusión de impuestos y la degradación democrática. Priorizar la riqueza privada ha causado, y continúa causando, una injusticia social generalizada junto con el colapso climático y ambiental.Las discusiones en Davos excluyen a las personas más impactadas por las prácticas del poder corporativo. Las soluciones no tendrán viabilidad, ni llegarán a la raíz de los problemas, si se ignora a estas personas. Invitar a algunos representantes de la sociedad civil de manera simbólica no lo convierte en un foro inclusivo. Especialmente cuando aquellos que desafían la narrativa dominante no se les vuelve a invitar.

Concierto contra la desigualdad en Manila

Concierto Fight Inequality en Manila, Filipinas, 2019. Fight Inequality Alliance organizó una semana de acción mundial para resaltar la creciente brecha entre ricos y pobres.
© Jilson Tiu / Greenpeace

La Alianza para la Lucha contra la Desigualdad pide impuestos sobre la riqueza para reducir la desigualdad extrema que crea y exacerba tantas crisis en nuestras sociedades. El último informe de Oxfam muestra que el 1% más rico acaparó casi dos tercios de toda la riqueza creada desde 2020 (42 billones de dólares), que es casi el doble que el restante 99% de la población mundial.

Gravar a los ricos y su enorme riqueza es una prioridad evidente para cualquier responsable público. ¿A qué están esperando?

 

Ser creativo con las soluciones y mirar a las próximas generaciones

Los organizadores del Foro Económico Mundial afirman que el propósito del evento es “reunir a los principales líderes mundiales para debatir los problemas globales más apremiantes y buscar soluciones a estos desafíos”. Pero ya sabemos cuáles son los problemas y las soluciones ya existen.

Podemos construir comunidades, economías y sociedades que sean más resistentes y en armonía con nuestro planeta priorizando los cuidados y los servicios públicos sobre las ganancias privadas a cualquier coste. No hay un único modelo de desarrollo determinado para los países. Los países más ricos tienen un pasado colonial y, de forma más reciente, desarrollan prácticas de libre comercio agresivas y una expansión de la industria militar. Debemos buscar otros medios más cooperativos y pacíficos. Afortunadamente tenemos nuevos modelos socioeconómicos para guiarnos en esto.

Concretamente, los Pueblos y comunidades indígenas nos brindan una guía especialmente útil para nuestro comportamiento. Operan desde el concepto de actuar sólo después de considerar el impacto que nuestras acciones podrían tener en las generaciones futuras. ¿Qué pasa si, antes de cada decisión y acción, primero nos hacemos la pregunta de cómo ésta afectará a las personas de siete generaciones después de nosotros? ¿Y si empezamos pensando en nuestros hijos y nietos?

Acción de Greenpeace en el Foro Económico Mundial en Davos, 2018. La sociedad civil se une para exigir un cambio de los líderes en el Foro Económico Mundial: Activistas de Greenpeace Suiza proyectan mensajes de Amnistía Internacional, Confederación Europea de Sindicatos, Alianza para la Lucha contra la Desigualdad, Greenpeace, Comercio Internacional Union Confederation, Public Eye, Attac Suiza y la Swiss Coalition for Corporate Justice en las laderas frente al Foro Económico Mundial.
© Greenpeace / Lumina Oscura

Como muestran los debates recientes sobre el clima, sobre los plásticos y sobre la biodiversidad, necesitamos una cooperación multilateral eficaz, acuerdos ambiciosos y legalmente vinculantes, dinero de los países ricos y grandes contaminadores, así como una implementación exhaustiva de soluciones basadas en la justicia. De esta manera, podemos tomar medidas con un impacto mucho más allá de nuestras propias comunidades y dejar un mundo mejor de cara a las generaciones venideras.

Podemos tener sistemas económicos y políticos que funcionen para las personas y la naturaleza, en lugar de permanecer atrapados por ellos. Establezcamos impuestos justos a los ricos para construir sociedades sanas y prósperas, cancelemos la deuda, miremos más allá del PIB para centrarnos en el bienestar en lugar del crecimiento. Impulsemos la resiliencia energética y protejamos el clima y la naturaleza. Podemos construir juntos un futuro basado en la solidaridad y la cooperación, donde el progreso se mida en el bienestar colectivo desde lo local hasta lo global.

Las posibilidades son enormes y nuestra imaginación debe volar. Los jóvenes sueñan con un futuro más verde, mejor, más seguro y más inclusivo. Los cambios radicales requieren de esperanza y la esperanza requiere de imaginación. La imaginación es la base para actuar, y tenemos en abundancia. Usémosla para promover el cambio que necesitamos.

 

Shira Stanton de Greenpeace International

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