SHEIN: Toxicidad a todo trapo
  • Hemos analizado decenas de prendas de vestir de la marca SHEIN y los datos son alarmantes: el 15 % contenían sustancias químicas peligrosas que superan los límites reglamentarios de la UE (en algunos casos desbordando los niveles de manera desorbitada). El 32% concentran niveles ‘legales’ de estas sustancias, pero en proporciones ya preocupantes.

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Hace no tantos años, igual unos 15, algunas empresas de moda tuvieron una gran idea. Decidieron crear más de 50 microtemporadas de ropa, ropa nueva en las tiendas cada semana, exportaron su producción a Asia contaminando los ríos allí y explotando a las trabajadoras. Y así, sin más, crearon la fast fashion. Esta industria hoy es responsable del 10% de las emisiones mundiales y del 20% de la contaminación del agua en el mundo, lo que supone agua suficiente para saciar la sed de 110 millones de personas durante todo un año.

Nueva colección cada tres días

¿Puede haber algo peor? Pues sí. Copiando de la mejor manera lo peor de sus competidores nació SHEIN. SHEIN es una marca de moda ultra fast fashion que vende ropa en todo el mundo solo a través de sus plataformas on line y muy de vez en cuando con tiendas físicas que aparecen en diferentes ciudades y duran unos pocos días, las pop-up stores. Se la considera ultra fast fashion porque ha ido más allá que la fast fashion. Ha copiado el modelo impuesto por la industria de la moda de tal manera que, si una marca de moda tarda unos tres meses desde que planifica una prenda hasta que la saca al mercado, SHEIN ha acortado el proceso a tan solo tres o siete días, por delante de su competidor más cercano, Zara, que tarda de dos a tres semanas.

Un top a 5 euros, unos leggins a 6 euros o un vestido de novia a 8 euros… Estas aparentes gangas contaminan el planeta, esclavizan a las personas y tienen productos tóxicos. Para producir de manera mundial a este ritmo se sospecha de sus malas prácticas ambientales y laborales. Porque puede que tal vez ignores la crisis planetaria, pero ¿de verdad quieres ponerte ropa con químicos tóxicos para la salud?

Análisis y resultados

En Greenpeace, en plena vorágine del Black Friday, hemos hecho una de las cosas que mejor sabemos hacer: documentar y denunciar los trapos sucios de las empresas que destruyen el planeta. Para ello compramos 42 artículos de las páginas web de Shein en Austria, Alemania, Italia, España y Suiza y 5 artículos de una tienda pop-up en Múnich, Alemania, y los enviamos a un laboratorio independiente para analizar su composición química. Los resultados, que acaban de ser publicados en nuestro nuevo informe: «Los trapos sucios de SHEIN«, evidencian la despreocupación que muestra SHEIN por la salud humana y los riesgos medioambientales asociados. Los análisis muestran que SHEIN incumple la normativa medioambiental de la UE sobre sustancias químicas, poniendo así en peligro la salud de consumidores y del personal de los proveedores que fabrican los productos. Shein está por tanto incumpliendo el Reglamento REACH.

«Compramos 42 artículos de las páginas web de SHEIN en Austria, Alemania, Italia, España y Suiza y 5 artículos de una tienda pop-up en Múnich, Alemania, y los enviamos a un laboratorio independiente para analizar su composición química: Los resultados evidencian la despreocupación que muestra SHEIN por la salud humana y los riesgos medioambientales asociados»

De los 47 productos SHEIN analizados hemos encontrado que siete de ellos contenían sustancias químicas peligrosas que superan los límites reglamentarios de la UE (Unión Europea), y cinco de estos productos superan los límites en un 100 % o más, es decir sobrepasan los límites tope máximos. Además un total de 15 de los productos contienen sustancias químicas peligrosas en niveles preocupantes, es decir cerca de los valores considerados como tope. Te puedo hablar de níquel en unas botas de tacón, de formaldehído en el tutú de un vestido para menores o de níquel en una cazadora o de cromo en otros productos…Sustancias que persisten en el medio ambiente, es decir no se descomponen, que se bioacumulan o que están presentes cerca de niveles no seguros.






Los trapos sucios de SHEIN

«Níquel en unas botas o en una cazadora, formaldehído en un tutú para peques, cromo en otros productos…»

Pero a SHEIN esto le da igual. Le da tan igual como tener a personas, principalmente mujeres, esclavizadas cosiendo ropa y complementos. Sus trabajadoras tienen jornadas laborales de 11 horas días, 29 días al mes, sin descansos, con bajos salarios, con penalizaciones por errores, con las salidas de emergencia bloqueadas o enrejadas. Y eso no solo pasa allá en Asía, sino que sus trabajadores de su centro logístico de Lieja (Bélgica) se quejaban de horarios inhumanos

Siendo muy sincera; «hay que quitarse el sombrero ante Shein». ¿Se podía crear algo más contaminante y destructivo que la fast fashion? Pues sí. Y lo han conseguido copiando y elevando la máxima potencia a la fast fashion. Y este modelo quedará de recuerdo para las generaciones futuras, y no será en un museo o en una foto, será en cualquier lugar, porque se han encontrado sustancias químicas persistentes en todo el mundo, desde los casquetes polares, pasando por regiones montañosas remotas, hasta el fondo del mar.

Hace ya más de 10 años la mayoría del sector textil actuaba así. De hecho es muy conocida la frase «los ríos de Asia, llevan el color de la moda en Europa», es decir, vertían tóxicos a los ríos sin control, tóxicos que estaban en la ropa que nos poníamos. Además sus condiciones laborales eran deplorables rozando la esclavitud, algo que saltó a la luz con el derrumbe del Rana Plaza en Bangladés donde murieron 1134 personas ​​ y otras 2437 resultaron heridas que cosían para Benetton, Inditex, El Corte Inglés, entre otros. Desde entonces la industria de la moda ha cambiado mucho en cuestión de tóxicos y prácticas sociales. Sin embargo siguen contaminando el planeta por la cantidad de ropa que producen, y su elevada dependencia a las fibras sintéticas procedentes del petróleo como el poliéster o el nylon.

Soluciones

Con una sociedad que sale a la calle para pedir medidas climáticas, que sale a la calle para defender los océanos y los bosques, las empresas deben dar ejemplo y ser parte del cambio y no del problema. Se debe limpiar la producción de ropa y complementos de productos tóxicos para las personas y el planeta. Las empresas deben producir menos ropa y diseñar ropa de mejor calidad, duradera, reparable y reutilizable, en condiciones dignas para las personas trabajadoras, y asumir la responsabilidad de establecer sistemas y servicios de recogida para mantener, reparar y compartir las prendas.

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