Comunidades energéticas: cultivar tu propia energía

Si tú también te has preguntado si esto va contigo pero no sabes lo que es una comunidad energética, aquí una buena metáfora para entenderlo.

 

La energía, como si fuera un manzano

🍏Imagina que para comer manzanas decides ir a comprar al super donde te venden una caja de manzanas sin posibilidad de elección. Una caja igual que todas, importadas, caras, inmaduras-insípidas, y a veces hasta dañadas.

Ahora imagina que para comer manzanas pudieras plantar tu propio árbol en un jardín cualquiera con tus amigos, pudieras regarlo, cuidarlo y verlo crecer, disfrutar imaginando tus manzanas. Llegado el momento, decides ir a cosecharlas, y celebrar una fiesta allí mismo bajo vuestro árbol y su sombra. Cosecha conseguida y con brindis. Y ahora imagina que el brindis además, es con vuestra propia sidra, la de vuestras manzanas. Y como posiblemente tendréis manzanas de sobra podréis decidir entre regalar algunas a vuestros vecinas/os, incluidos los que más lo necesitan, hacer mermelada, compota o incluso venderlas. Todo eso. ¿Suena bien verdad? 

🌳Pues bien, cultivar este árbol de manzanas sería el equivalente a crear una comunidad energética. Un mar de posibilidades para hacer diversas actividades y disfrutar con la energía, y un espacio para humanizarla, de manera organizada con otras personas. Un proyecto ilusionante para obtener mayor control y autonomía energética.

👉Las comunidades energéticas son en esencia una nueva forma de organizarnos como sociedad, una puerta abierta a la participación activa para hacer cosas relacionadas con la energía, cosas que antes solo podían hacer las grandes empresas energéticas como aprovechar los recursos renovables allí donde estén, gestionarlos y disfrutarlos. 

 

Comunidades energéticas: aceleradores imprescindibles para  la transición energética 

El peligroso momento que vivimos (crisis climática, crisis energética, crisis de desigualdades sociales y crisis de corrupción de las corporaciones energéticas) comparten una causa común: los combustibles fósiles y nucleares que pelean por mantener su hegemonía cultural, política y económica, chantajeando a nuestras economías, familias y países mientras se enriquecen a costa del planeta y las personas. 

Las alternativas a este sistema energético peligroso, insostenible, caro, injusto y obsoleto existen desde hace mucho tiempo y funcionan en todas partes y para todos:  Se llaman ahorro, eficiencia energética y energías renovables. Pero desgraciadamente no han despegado con la velocidad ni justicia que necesita el planeta y las personas. Por eso poner a las personas y a la justicia social a la vanguardia de esta transición debe ser prioridad de todos los gobiernos como pedimos desde Greenpeace. También para que exista una corresponsabilidad compartida tanto por su desarrollo (ambicioso, rápido y participado) como del disfrute de los incuestionables beneficios derivados (sociales, económicos y ambientales). 

En este sentido, además del autoconsumo (tengas o no tejado)-, las comunidades energéticas son en todas sus formas, ya sea produciendo energía cerca de su consumo o lejos, gracias a la participación social en grandes proyectos renovables respetuosos con las personas y la biodiversidad,  actores clave para acelerar la necesaria participación de las personas en la transición energética. 

Imaginemos que todas las personas participáramos en una comunidad energética, igual que participamos en nuestro grupo de consumo, club de fútbol, rubgy, madres, etc. Energía como un derecho normalizado al servicio de las personas y no como un producto de lujo e incomprensible. Energía para cambiar vidas y el planeta.

 

Quijotes de las comunidades energéticas en medio de la emergencia climática

Surgidas casi todas en el medio rural, hoy ya son muchas las iniciativas valientes de comunidades energéticas que están abriendo camino por todo el territorio nacional y que han decidido luchar por obtener mayor autonomía energética y/o acceder a los numerosos beneficios sociales, ambientales y económicos que estas traerán a las personas y su entorno. 

Sin referencia clara que imitar y con innumerables dudas y barreras legales, administrativas, económicas, técnicas y sociales, hay  tantos modelos incipientes de comunidades como iniciativas mismas, cada una con su propia naturaleza, viviendo su propia visión y ruta de viaje: recuperar un salto hidráulico, compartir energía fotovoltaica desde el tejado del cole, del polideportivo, erradicar la pobreza energética, aprender sobre energía, hacer movilidad sostenible….etc. Y todas abriendo camino y deseando compartir y aprender de otras experiencias. 

📚👉Pero para que tengan garantías de éxito resulta imprescindible contar con un marco jurídico y desarrollo normativo español que aporte certeza, claridad y facilidades al desarrollo de las comunidades energéticas y con un apoyo institucional y financiero para superar las barreras e impulsar su despliegue. 

Los próximos años serán decisivos para responder a la crisis climática y energética. Facilitadas e impulsadas por los ayuntamientos, comunidades autónomas y estado como exigimos desde Greenpeace, todos los municipios deberíamos tener en los próximos años nuestra propia comunidad energética para y por las personas, con su proyecto de cohesión social, cultural o medioambiental de futuro en torno al recurso renovable -sol, viento, agua, biomasa, geotermia, etc- o servicio que elijan para ser municipios 100% renovables y eficientes antes de 2040

¿Tienes tú una visión de comunidad energética?

¡Infórmate y actúa!

 

 

🤔 ¿Quieres saber más? 

Aquí te dejamos algunos enlaces útiles: 

Source link

#Comunidades #energéticas #cultivar #propia #energía

Contestar

Your email address will not be published.

tres × 5 =