La cuenca del Segura y el increíble caso de Murcia – ES


En 2021 había 316.818 ha dedicadas a la agricultura (13.000 más que en 2010), con un crecimiento sostenido en prácticamente todos los cultivos que requieren agua, como las hortalizas, como demuestra que más de la mitad de la superficie de cultivos en Murcia son de regadío (183.499) según la encuesta sobre superficies del Ministerio de Agricultura Pesca y Alimentación (MAPA). Dicho de otra manera, el 16,21% de todo el territorio murciano está dedicado a cultivos de regadío, lo que indica que Murcia sigue siendo la región que más superficie porcentual dedica al regadío en España, cuya media es un 7,77%.

El sector ganadero vive un fenómeno parecido, donde la “estrella” es el sector porcino (seguido del de aves de corral) que ha experimentado un crecimiento sustancial en el número de cabezas de ganado, paralelo a una reducción en el número de explotaciones, lo que explica una concentración e “industrialización” del sector. Así, según la misma fuente (citando al INE), en el año 1997 había en la región 1.475 explotaciones de porcino con 811.624 cabezas de ganado, mientras que en 2020 (última fecha disponible) el número de explotaciones se había reducido a 419 (INE).

Según los datos más actualizados sobre cabezas de ganado de 2021 de la Consejería de Agua, Agricultura, Ganadería, Pesca y Medio Ambiente, el número había ascendido a 2.483.667, el triple que hace dos décadas. Teniendo en cuenta que cada animal consume al día una media de 20 litros de agua, hablamos de un consumo aproximado diario de más de 40 millones de litros de agua solo en lo que consumen los animales en el sector porcino, sin contabilizar toda el agua que se utiliza en la producción de los alimentos para los animales, que se lleva la inmensa mayoría.

Balsas de purines en la granja porcina de Cefusa, Alhama de Murcia. ©Greenpeace/Pedro Armestre

La Región de Murcia tiene un clima semidesértico, con precipitaciones irregulares que, cada vez con más frecuencia, se acumulan en cortos periodos de tiempo en forma de lluvias torrenciales, y un sector agrícola sobredimensionado y sediento que cada año demanda al menos 854 hm3 de agua, una cantidad que no para de crecer y que con el actual sistema resulta insostenible. Aunque el acueducto Tajo-Segura abastece a zonas de Alicante y Almería, la mayor parte del agua se queda en Murcia. Durante años, la región ha alimentado la necesidad del trasvase argumentando la existencia de un “déficit hídrico” de más de 300 hm3 anuales (otras fuentes lo suben a 400 hm3 para toda la cuenca), un agua que no sería necesaria, según los datos disponibles por Greenpeace, si se aprovecharan de forma racional las aguas subterráneas renovables; se paralizara la expansión descontrolada de los regadíos industriales, y se elimina las decenas de miles de hectáreas de regadíos ilegales existentes actualmente.

Como veíamos anteriormente, en las últimas décadas se ha producido una concentración de las fincas, sumada a un aumento de las hectáreas de cultivo y del precio de las tierras, especialmente de los terrenos de regadío, lo que muestra la “buena salud” de la que goza la “Huerta de Europa” a pesar de las quejas constantes del sector, que reclama más agua de Castilla-La Mancha (cuyas reservas de agua se encuentran este año a menos del 40%) para seguir con la maquinaria actual de riego sin tener que apretarse el cinturón del agua ni tener que realizar una regulación seria de los cultivos.

En ese proceso de concentración de la tierra, en los últimos años se ha vivido la llegada de numerosas empresas extranjeras o la entrada de fondos de inversión y capital de riesgo que ven una oportunidad de rentabilidad participando o comprando empresas agrarias de esta zona de mucho sol, agua para dar y regalar y facilidades institucionales sin límites y una legislación muy permisiva. Algunas de estas empresas están especializadas en los mercados de sus países de procedencia y exportan toda su producción para reconocidas cadenas de supermercados del Reino Unido o Alemania, entre otros muchos países.

Buena parte de las producciones están vendidas antes de ser cultivadas, por lo que no se puede depender del tiempo, de hecho los grandes invernaderos de los oligarcas del campo están preparados para que no les afecte el agua de lluvia, ya que alteraría los ritmos de riego controlados y programados al milímetro que permiten optimizar la producción, y para ello, resulta muy interesante mantener siempre disponible el agua de calidad de Castilla-La Mancha.



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