Olvidar Chernóbil nunca fue una opción para Ucrania – ES


Treinta y seis años después del desastre nuclear en la central de Chernóbil, Ucrania sufre una catástrofe aún mayor, una guerra ilegal librada por Rusia. Un conflicto armado que está destruyendo comunidades, ciudades y hogares, con miles de muertos y heridos entre hombres, mujeres y niños. Nada se puede comparar con el horror de la guerra. Y en medio de esta desgracia, hay un aniversario: el accidente que ocurrió el 26 de abril de 1986 en el reactor número 4 de la central nuclear de Chernóbil. 

El nombre Chernóbil ha resonado en las últimas décadas, pero para aquellos que no se vieron directamente afectados por el legado radiactivo, no es algo que esté muy presente en el día a día. Para quienes vivían en la zona en ese momento, parece imposible creer que pueda olvidarse. Y por el contrario, para otros se ha convertido, durante los últimos años, en un destino turístico: uno de los lugares más radiactivos del planeta nunca podrá ser considerado como un Disneylandia.

La central nuclear de Chernóbil fue uno de los lugares que el ejército ruso tomó en su primer día de invasión, el 24 de febrero de 2022, cerca de la frontera con Bielorrusia, y en la ruta principal a Kiev. En los días que siguieron, en medio de toda la terrible violencia y destrucción provocada por el ataque militar ruso, el mundo también recordó que Chernóbil aún existe y que existen múltiples peligros radiactivos.

«En medio de toda la terrible violencia, el mundo recordó que Chernóbil aún existe»

Durante el asalto y la ocupación de la central nuclear, el ejército ruso ignoró  los riesgos nucleares, o tal vez no les importaban. Las imágenes de trincheras dentro de la zona de exclusión de 30 km alrededor de Chernóbil construidas por tropas rusas desafían toda lógica y comprensión, y aún así, son quizás una metáfora apropiada para la amnesia nuclear de quienes promueven esta fuente de energía nuclear.

Los esfuerzos de la industria por promover la energía nuclear como verde, sostenible y una solución a la emergencia climática se olvidan de las realidades y peligros de la energía nuclear. El resultado más reciente de este lobby son los esfuerzos de la Comisión Europea para incluir la energía nuclear (junto con el gas) en la taxonomía bajo la etiqueta de sostenible. Los 49.000 ciudadanos de Pripyat que fueron expulsados de sus hogares la noche del 27 de abril de 1986 para no volver jamás, seguramente tendrán una opinión diferente. Y también , los cientos de miles de personas finalmente desplazadas de pueblos y ciudades de Ucrania (así como de Bielorrusia y Rusia) o los millones que siguen viviendo en tierras altamente contaminadas radiactivamente en Ucrania.

La ignorancia, la ofuscación deliberada y la distorsión de la realidad son algunas de las formas de proceder de la industria nuclear. Promete mucho pero no cumple y todo el tiempo depende de mantener oculta información vital. De ahí que el Gobierno soviético en Moscú no revelara los fallos de diseño inherentes del reactor RBMK, convirtiendo el desastre de Chernóbil en inevitable. La vida media de la radiactividad de elementos como el cesio, el estroncio y el plutonio corre paralela a las medias verdades de la industria nuclear.

A los más de 600.000 liquidadores, nunca se les pidió su opinión sobre la energía nuclear, los que lucharon en el accidente de Chernóbil en los días, semanas y meses de 1986. Ellos y sus familias han pasado décadas buscando la compensación que merecen por haber estado expuestos deliberadamente a la radiación mientras sus registros médicos permanecen ocultos y fuera de los límites por orden del Kremlin en Moscú.

El contraste y los paralelismos entre hoy y 1986 son profundos. En 2022, el Kremlin envió a su ejército para apoderarse de Chernóbil como parte de su guerra para destruir Ucrania. En 1986 envió cientos de miles de tropas en un intento de manejar el desastre nuclear que amenazaba con destruir áreas aún mayores de Ucrania y Europa. En un esfuerzo por evitar que la lluvia radiactiva pesada golpeara a Moscú, se tomó la decisión, a los pocos días del comienzo del desastre de 1986, de sembrar nubes con yoduro de plata, lo que condujo a altos niveles de radiactividad, contaminado Bielorrusia y el sur de Rusia. El Kremlin no informó de sus decisiones a las miles de personas en Kiev que en aquel momento estaban participando en las celebraciones del uno de mayo.

Estas fotos intentan contar una historia de sufrimiento por las consecuencias de las decisiones sobre la energía y la guerra tomadas por el Gobierno soviético entonces y el Gobierno ruso ahora con décadas de diferencia. Cada una ha tenido un enorme impacto en la vida de millones de personas. Como muestran Chernóbil y la fusión del triple reactor en Fukushima Daiichi en Japón en 2011, la energía nuclear tiene demasiados riesgos para ser una fuente de energía que pueda operar de manera segura. No puede tener ningún papel en nuestra batalla para detener los peores escenarios de la crisis climática.

Todavía persisten múltiples amenazas nucleares en Ucrania. Aunque la ocupación militar rusa de la central de Chernóbil terminó el 31 de marzo de 2022, la actual central nuclear más grande de Europa en Zaporizhzia, en el sur de Ucrania, permanece bajo la ocupación militar rusa. Los funcionarios de la empresa estatal de energía nuclear rusa, ROSATOM, involucrados en la toma ilegal de Chernóbil durante el mes de marzo, también permanecen en la central de Zaporizhzia

Este es un momento único en la historia de la energía nuclear, es un ultraje y una amenaza directa para la seguridad nuclear. El potencial de un gran desastre nuclear desencadenado por la guerra rusa contra Ucrania en los seis reactores en la central de Zaporizhzia y otros reactores operativos es incluso mayor que el de Chernóbil. En este aniversario del desastre de Chernóbil, presentamos nuestros más profundos respetos a todas sus víctimas, y en particular a las de Ucrania.



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