Europa necesita una brújula para la paz – ES


La guerra en Ucrania ha acelerado la militarización de la Unión Europea, un proceso que lleva más de diez años en marcha y que alcanzó su punto álgido con la reciente aprobación del llamado Strategic Compass, un programa para impulsar la inversión en defensa y seguridad de la UE para 2030. Se trata de una deriva que choca frontalmente con los principios fundacionales de paz, derechos humanos y democracia de la UE, que llevaron a la obtención del Premio Nobel de la Paz en 2012.

Esta nueva postura construye una visión de la defensa europea que ya no se basa en el mantenimiento de la paz, sino en la seguridad nacional y la protección de las “rutas comerciales clave”, marginando el concepto de seguridad humana de la ONU.

En un contexto en el que los presupuestos militares de los países de la UE son casi cuatro veces superiores a los de Rusia y donde el gasto militar de la UE se ha triplicado desde 2007, la principal recomendación del Strategic Compass es que Europa “incremente sustancialmente” sus gastos de defensa, “dedicando una parte significativa a la inversión”, es decir, nuevas armas. El énfasis en la industria armamentística también se hace evidente cuando eligen centrarse “en particular” en el Fondo Europeo de Defensa (FED), una línea presupuestaria específica lanzada en 2016, tras la participación de los principales CEOs de la industria armamentística, para financiar la “investigación y desarrollo de la defensa colaborativa y fomentar una base industrial de defensa innovadora y competitiva”.

El impulso a la militarización descrito por el Strategic Compass involucra no solo a todos los dominios operativos («fortalecer nuestras acciones en los dominios marítimo, aéreo y espacial»), sino también la migración (vista como una «amenaza importante») y el cambio climático («una amenaza -multiplicador»). Aunque reconoce la emergencia climática, reitera la importancia de la protección militar de la “seguridad energética” de la UE, entendida esencialmente como la que se refiere a los combustibles fósiles. 

El programa repite varias veces que “la agresión de Rusia a Ucrania constituye un cambio tectónico en la historia europea”. Sin embargo, a pesar de que la guerra en Ucrania ha puesto de relieve el peligro de confrontación entre las potencias nucleares, continúa priorizando la relación con la OTAN, que posee armas nucleares, sobre la ONU, y sigue comprometida al principio atlántico de la “centralidad del Tratado sobre la No Proliferación de las Armas Nucleares”, ignorando el Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares (TPAN) de la ONU, que entró en vigor en enero de 2021.

Desde Greenpeace consideramos que un Programa europeo para la paz necesita:

  • Resolución de conflictos europeos en lugar de capacidad de despliegue rápido

El Strategic Compass planea “desarrollar” una Capacidad de Despliegue Rápido de la UE que permitirá desplegar rápidamente una fuerza de hasta 5.000 soldados que militarizará aún más las relaciones exteriores europeas y podría allanar el camino para un ejército europeo. Sin embargo, en este contexto de creciente inestabilidad, la UE necesita aumentar su capacidad de resolución coordinada de conflictos, centrada en la prevención, la reacción rápida y la negociación en caso de escalada del conflicto.

  • Recorte del gasto militar y fin del apoyo a nuevas armas

Las capacidades militares no son la respuesta a las grandes amenazas sobre la seguridad de la ciudadanía, como las pandemias, el desempleo, la pobreza o el cambio climático. El aumento de la producción de armas en los países europeos está contribuyendo a la militarización no sólo de la UE, sino del mundo entero. Recortar los gastos militares liberaría recursos para impulsar el sector de la salud o para acelerar la transición energética que se necesita con urgencia.

  • La descarbonización de la economía de la UE y la eliminación gradual de los combustibles fósiles para una mayor seguridad

El cambio climático es la principal amenaza para nuestra seguridad. La UE debería detener la protección militar de las importaciones de combustibles fósiles. Los capítulos del presupuesto militar propuestos en el Strategic Compass deben utilizarse para reducir la dependencia europea de los combustibles fósiles.

  • Una zona libre de armas nucleares

Europa debe establecer una Zona Libre de Armas Nucleares en el continente europeo, lo que significa la retirada de las 150 armas nucleares estadounidenses de países europeos (Bélgica, Alemania, Holanda, Italia y Turquía), y la eliminación progresiva de los arsenales atómicos en Europa (en Rusia, Francia y Reino Unido). Greenpeace pide a los gobiernos europeos que firmen el Tratado de Prohibición de las Armas Nucleares (TPAN) antes de la reunión del tratado en junio de 2022.

 

 

Sofia Basso es investigadora sobre desarme en Greenpeace Italia

Javier Raboso es responsable de la campaña de Paz y Desarme en Greenpeace España

Javi Raboso - autor del blog.

Javi Raboso

Sociólogo por la Universidad Complutense de Madrid y activista de derechos humanos. Responsable de la campaña de Democracia y Cultura de Paz en Greenpeace España. Twitter: @javi_raboso

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