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Una de cada dos bocanadas de aire que respiras procede de los océanos.

Los océanos son vida. Generan la mitad del oxígeno que respiramos, proporcionan alimentos a mil millones de personas, estabilizan el clima. Debajo de las olas se oculta un mundo submarino con tanta riqueza y diversidad como la de la costa y la de la tierra.

Sin embargo, en las últimas décadas, la vida se ha ido extinguiendo bajo el creciente impacto de múltiples presiones humanas.

La pesca, la contaminación por plásticos y la emergente industria minera en los fondos marinos se suman a amenazas más amplias como el cambio climático, la acidificación o la búsqueda de recursos genéticos y de otro tipo, etc. Si perdemos nuestros mares, perdemos todo.

En la actualidad, menos del 3% de los océanos están protegidos.

De estos 3% solamente el 1% están adecuadamente protegidos, con planes de gestión que limitan realmente la actividad humana. Más allá del alcance del control nacional, no existe un marco general o integral para proteger la vida marina en alta mar, las profundidades del océano siguen siendo un lugar donde unas leyes débiles y una mala gobernanza permiten que el saqueo continúe casi sin control.

Es fundamental que se establezca una red de santuarios oceánicos en todo el mundo, libres de actividades humanas dañinas.

La comunidad científica pide que al menos el 30% de los océanos del mundo se declaren santuarios marinos para 2030. Estos santuarios son esenciales para proteger hábitats y especies, reconstruir la biodiversidad oceánica y ayudar a los ecosistemas a recuperarse.

Los océanos saludables son resistentes a las condiciones ambientales cambiantes, almacenan carbono, frenan la alarmante pérdida de biodiversidad y nos ayudan a prevenir los peores impactos de la crisis climática.

Las soluciones existen pero debemos actuar ahora.

En 2022, se continuarán las negociaciones finales decisivas para la consecución del Tratado Global de los Océanos en Naciones Unidas, que podría conducir a santuarios oceánicos en todo el mundo, libres de actividades humanas dañinas. Con este tratado queremos conseguir que las áreas protegidas pasen de 3% al 30% de la globalidad de los océanos para el 2030.

Hemos avanzado para la consecución de nuestro objetivo de protección 30×30, en 2018, sólo tres países lo apoyaron y ahora hay más de 63 países que se han comprometido, pero siguen sin aprobar el Tratado.

Proteger los océanos es proteger el futuro y la vida de nuestro planeta.

Contigo podremos aumentar nuestra capacidad de acción para conseguir nuestro objetivo. Para Greenpeace se trata de una prioridad planetaria: si perdemos nuestros mares, perdemos también todo lo que hay en tierra.

Con tu ayuda seguiremos luchando para que las naciones traten esta emergencia con la ambición que requiere y no pierdan una oportunidad más para brindar a nuestros océanos la protección que necesitan con urgencia.

Únete a Greenpeace. Te necesitamos.

Para preservar nuestra independencia y nuestra libertad de acción, no aceptamos subvenciones públicas, ni aportaciones económicas de empresas o partidos políticos.

El 100% de nuestros recursos están constituidos por contribuciones de particulares que, como tú, han decidido apoyar económicamente nuestras campañas, porque se niegan a aceptar la degradación de nuestro medio ambiente y buscan un mundo más verde y pacífico.



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