Sr. Presidente, ¿ampliación de aeropuertos contra la crisis climática? – ES


El sector del transporte lo tiene “crudo” con la descarbonización: barcos, aviones y casi todo el transporte por carretera dependen de combustibles fósiles. Y nosotros como ciudadanía empleamos muchísimo tiempo y dinero para movernos cada día. Para mejorar nuestra calidad de vida y la de nuestro entorno es prioritario reducir la necesidad de desplazarnos y apostar por la proximidad y los modos más sostenibles

Y ahí destaca el tren como el transporte colectivo más eficiente, en su versión eléctrica y alimentado por energía renovable. Desde Greenpeace hemos reclamado a los gobiernos que apuesten por el ferrocarril para movernos mejor cuando acabe la pandemia. Una reivindicación compartida por la Unión Europea, que ha declarado 2021 como el Año Europeo del Tren y que prioriza a este transporte en sus Fondos de Recuperación.

Cuando las inversiones no mejoran servicio

Las intenciones de la UE han tenido como resultado importantes inversiones en ferrocarriles. En los últimos años, el tren es el transporte que más recibe en los Presupuestos Generales del Estado, y para 2022 se espera poner en marcha nuevas infraestructuras en lugares como Ourense, Cáceres, Badajoz o Asturias, largamente esperadas. Además, cada vez se destina más dinero a reparar y mejorar la red existente: renovando vías, señalización y electrificando líneas diésel.

Sin embargo, estas grandes inversiones no siempre se traducen en mejores servicios. Este año hemos visto como Renfe aplicaba una nueva política comercial que elevó -aún más- el precio de muchos billetes. También la pandemia ha diezmado los trenes regionales: hace unos días se anunció la clausura de una línea regional en Cuenca, mientras que en otras rutas se han reducido los horarios hasta hacerlos inservibles.

La situación tampoco es mejor en las grandes ciudades, donde la falta de maquinistas obliga a suspender decenas de cercanías en Málaga o València. Y seguimos sin trenes nocturnos que nos conecten con Europa, obligándonos a tomar el avión para ir más allá de los Pirineos.

¿Cómo es posible que tras tantas inversiones, el servicio de tren sea peor y más caro? Ya tenemos las vías, ¡ahora nos faltan los trenes!

Más aviones, más emisiones

El mismo Gobierno que presume de apostar por el ferrocarril, no duda en seguir potenciando el avión por toda la Península. Este verano hemos vivido un vergonzoso episodio donde Moncloa y Generalitat nos vendían la ampliación de El Prat como “el aeropuerto más verde de Europa”. Gracias a la respuesta de la ciudadanía y de los colectivos sociales, dejamos claro que ningún aeropuerto es verde. Por más que nos vendan falsas soluciones como la compensación de emisiones o los biocombustibles, a día de hoy no existe la aviación libre de carbono.

Nuestro Gobierno ha dado mucho dinero a la aviación -casi todo al Grupo IAG- con más de 1.000 millones en rescates. Somos conscientes de que las personas que trabajan en el sector han pasado momentos muy difíciles, y que deben ser apoyadas con mecanismos como los ERTE. Pero a diferencia de lo que ha pasado en otros países, el rescate de nuestras aerolíneas se ha hecho sin exigir a cambio condiciones climáticas de ningún tipo.

En este contexto, el Gobierno intenta sorber y soplar a la vez: diciendo que quiere descarbonizar el transporte y abordar el reto demográfico mientras sigue promoviendo la ampliación de aeropuertos en lugares como Madrid y Barcelona.

Por eso pedimos que cesen las ampliaciones de aeropuertos previstas, que se supriman los vuelos que ya tienen alternativa ferroviaria, y una fiscalidad verde y justa que evite los privilegios fiscales de la aviación. ¿Sabías que la gasolina de un coche paga más impuestos que el queroseno de un jet privado?

Apostar por el tren es una de las mejores formas de luchar contra la emergencia climática y contra la despoblación rural, y el Plan España Puede debe ser la palanca para mejorar las conexiones en tren y avanzar hacia una Red Ferroviaria Europea. El Gobierno de Pedro Sánchez tiene la oportunidad de promover cambios reales o, como vimos en El Prat, seguir defendiendo a toda costa al sector aéreo.

30/11/2021. Madrid, Comunidad de Madrid, España.
Campaña publicitaria de Greenpeace en marquesinas, mupis y buses.
Esta campaña publicitaria coincide con la aprobación en el Congreso (y su pase al Senado) de los presupuestos generales para 2022 que deberán concretar gran parte de la ejecución de dichos fondos europeos. Y a las puertas de la presentación del PERTE del sector Agroalimentario por parte del Ministro Planas.
©Greenpeace/Mario Gómez





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