El sector ganadero está emitiendo en España unos 70 millones de toneladas de CO2 eq. al año – ES


  • Greenpeace arranca hoy su campaña Ni Mu contra las macrogranjas, revelando cifras alarmantes. Y podrían ser aún peor, ya que muchos datos se pierden bajo parámetros de confidencialidad
  • Catalunya es la comunidad que más cantidad de gases de efecto invernadero emite por la ganadería, seguida de Galicia y Castilla y León. Juntas, emiten más de la mitad del total
  • Dentro de la ganadería, el sector porcino es el más contaminante, generando un 50% de las emisiones de GEI
  • Greenpeace exige una moratoria contra las macrogranjas y la reducción gradual de la cabaña ganadera para combatir este problema

“De la mierda de las macrogranjas no se dice Ni Mu”. Con esta premisa, Greenpeace abre hoy una campaña con la que, durante las próximas semanas, denunciará el impacto silenciado de las macrogranjas. El próximo día 14 de octubre, la organización hará público un informe repasando el enorme impacto medioambiental de la ganadería industrial, pero hoy se adelanta calculando las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) del sector ganadero a nivel nacional y autonómico. El estudio, primero que se hace de estas características, no puede ser más revelador, en plena emergencia climática.

La organización ha calculado la emisión de GEI por cada comunidad autónoma en el año 2019, con los datos oficiales del MAPA de producción ganadera, y concluye que, solo en ese año, la ganadería fue responsable de la emisión de 69,4 millones de toneladas de CO2 en nuestro país.

Las tres comunidades autónomas con más GEI por producción ganadera son:

  1. Catalunya, que fue la comunidad autónoma que más contribuyó al cambio climático a través de la producción cárnica, acumulando casi el 30% de las emisiones totales, 20,5 millones de toneladas de CO2 equivalente. Esto se debe a la acumulación de la producción de carne, principalmente carne de cerdo.
  2. Galicia le sigue con la emisión de 8,4 millones de toneladas de CO2 eq., un 12,1% del total de emisiones.
  3. Castilla y León fue la tercera comunidad que más contribuyó al cambio climático a través de la ganadería, con la emisión de 7,3 millones de toneladas de CO2 eq., lo que supuso un 10,5% de las emisiones totales.

Entre estas tres comunidades superan la mitad de las emisiones totales generadas por la ganadería en 2019 en España (52,2%).

Fuente: Encuesta Mensual de Recogida de leche y productos lácteos del MAPA; Encuesta de sacrificio de ganado del MAPA; Estadística de lana, miel y huevos para consumo humano del MAPA. Elaboración propia. DC(1) Dato Confidencial cuya cifra representa < 2% de cabezas sacrificadas en España por categoría; DC(2) Dato Confidencial cuya cifra representa entre el 2 y el 5 % de cabezas sacrificadas en España por categoría.

En cuanto a un análisis por sectores, es incuestionable el peso y la responsabilidad del sector porcino en la crisis climática que, con un 50% de las emisiones, se sitúa en cabeza. Le siguen el sector vacuno, con un 34% de las emisiones, y el de aves de corral, con un 14%. Muy detrás viene el sector ovino y caprino, que sigue manteniendo un modelo menos industrializado, más tradicional y arraigado al territorio, con un 2,5% de las emisiones.

Estas cifras son preocupantes y además están subestimadas ya que hay datos del MAPA no contabilizados por ser confidenciales. Por ejemplo, en Castilla-La Mancha no se ha podido incluir la contribución de la producción de carne de aves porque no se ha publicado ese dato, con lo cual, las emisiones reales de Castilla-La Mancha en 2019 fueron mayores de las que hemos podido estimar aquí. Lo mismo ocurre con Euskadi, Cantabria, La Rioja, Región de Murcia o Extremadura”, explica Paloma Nuche, doctora en ecología y consultora del informe.

El cálculo de los 69,4 millones de toneladas de CO2 eq., generados por la producción ganadera en 2019, incluye tanto las emisiones directas como indirectas (1). Pero los datos oficiales y los proporcionados por la industria cárnica se limitan a cuantificar únicamente las emisiones directas, omitiendo información y suavizando una situación muy grave. El Inventario Nacional de Gases de Efecto Invernadero estima 24,9 millones de toneladas de CO2 eq. para el mismo año, una cifra significativamente menor que los 69,4, que incluyen las emisiones indirectas (2). Y es que, teniendo en consideración las emisiones totales, sólo el sector ganadero español emite más que todo el país de Portugal en su conjunto, sin considerar sus emisiones indirectas (3).

Cada vez se sabe más de la tremenda contribución de la ganadería al cambio climático. Un reciente estudio publicado por la revista Nature estima que el 19% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero está provocado por la ganadería (4), una cifra mayor de la que se manejaba anteriormente, que estimaba la contribución de la ganadería en un 14,5% (5).

En el contexto de emergencia climática que estamos viviendo, en el que el cambio climático es ya inevitable, y solo podemos evitar consecuencias más catastróficas, debemos actuar para reducir las emisiones y contener la temperatura media del planeta por debajo de 1,5 ºC de aumento respecto a los niveles preindustriales. La región mediterránea ya ha llegado a ese 1,5 ºC, lo que supone que el calentamiento en esta cuenca es un 20% más intenso que en la media del planeta.

Por ello, la reducción de emisiones en la ganadería ha de ser un vector fundamental en las políticas climáticas y no un sector olvidado como hasta la actualidad.

La emergencia climática y el colapso de la biodiversidad exigen acciones urgentes, valientes y contundentes. Hace falta una transformación radical del sistema productivo. Es crucial una moratoria inmediata a la ganadería industrial, ni explotaciones nuevas ni ampliaciones de las existentes, así como reducir gradualmente la cabaña ganadera en intensivo hasta alcanzar un 50% menos en 2030. Desde el arranque de la campaña #HablaRural, Greenpeace ha reunido ya más de 200.000 firmas ciudadanas exigiéndolo, y continuaremos trabajando para que se convierta en una realidad”, declara Luis Ferreirim, responsable de agricultura de Greenpeace España.

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Nota Metodológica.

Se ha estimado la emisión de gases de efecto invernadero (GEI) por cada comunidad autónoma para el año 2019 con los datos oficiales del MAPA de producción ganadera: toneladas de carne de cerdo, de vaca, de ovejas y cabras, de aves y de huevos.

La producción láctea a nivel de comunidad autónoma no es información pública, por ello, se ha estimado a partir de la producción láctea total a nivel estatal en 2019 y el número de vacas lecheras de cada comunidad autónoma en 2019. Las toneladas de huevos se han estimado a partir del número de huevos producidos y el peso medio de un huevo -64,3 gramos-.

Dichas cifras se han multiplicado por un factor de emisión (FE) que informa sobre cuánta cantidad de GEI emite una unidad de producto, para cada tipo de producto. Los factores empleados tienen en cuenta las emisiones de dióxido de carbono -CO2– provenientes de la granja (energía, maquinaria, fertilizantes, pesticidas y alimentación animal), las emisiones de dióxido de nitrógeno -NO2-, provenientes de los fertilizantes y abonos para el suelo, y las emisiones de metano -CH4-, proveniente de la fermentación entérica, abonos, etc.

Los FE empleados provienen del modelo CAPRI de análisis del ciclo de vida (LCA, Life Cycle Assessment), que es un modelo específico para estimar las emisiones al pie de la granja en Europa. Esta estimación se basa en el trabajo de Weiss and Leip (2012) dónde especifican dos valores de emisiones: 1. emisiones directas, que no incluyen las emisiones debidas al uso de la tierra y al cambio de usos de la tierra, (Land Uses and Land Use Change, LULULC); 2. emisiones totales, sí lo incluye.

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Notas al pie:

(1) Emisiones directas son únicamente los gases que se emiten por la actividad productiva, y las indirectas incluyen también las derivadas de los cambios de usos del suelo (en inglés Land Use and Land Use Change, LULUC).



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