De la mierda de las macrogranjas no se dice NI MU – ES


Seguro que últimamente has oído hablar más de macrogranjas, de ganadería industrial, de consumo de carne… y eso se agradece. Sin duda, la concienciación, pero también la polémica, en torno a este tema está ganando una dimensión no vista antes. También el rechazo social ante la invasión del mundo rural por este tipo de instalaciones. ¿Pero ha sido suficiente? ¿Sabes ya lo que es una macrogranja o la ganadería industrial?

Cómo seguramente tienes muchas preguntas, y aunque desde Greenpeace no tengamos todas las respuestas – y menos cuando pedimos información a las administraciones y no nos responden o responden mal -, desde nuestra organización lanzamos hoy la campaña #NiMu con la cual queremos que al menos algunas cosas queden bien claras. Más aún cuando la industria cárnica ya ha puesto su maquinaria en funcionamiento para esquivar a la ciencia climática. Pero no es la primera vez, ya lo hizo con la Organización Mundial de la Salud.

 

 

Y lo primero que te queremos decir es que la ganadería industrial contamina; es más, contamina mucho. Y no estamos solo hablando de su responsabilidad ante el cambio climático, aunque hoy vayamos empezar por aquí. La ganadería industrial también es una de las grandes responsables de la contaminación del agua, de la emisión de amoniaco, del uso desmesurado de antibióticos… Y aunque quede más distante, de la deforestación de bosques de valor incalculable para el planeta y para las personas que ahí siguen viviendo. El filete que la industria te pone en el plato es la cerilla que prende muchos incendios. La ingente cantidad de animales que se fabrican en la UE y en particular en España no sería posible sin la soja, en su mayoría transgénica, así como otros cultivos, que importamos de países terceros para producir piensos para los animales, y para cultivar esos piensos, se están arrasando grandes espacios naturales.

Pero, ¿qué es una macrogranja? Antes ya lo dije entre líneas, pero lo repito para que quede claro: una macrogranja es una fábrica de carne, leche y huevos. Es una fábrica donde se explotan seres vivos para consumo humano y obedecen a un triple objetivo: producir mucho, lo más rápido posible y al más bajo coste. Todo lo demás les importa bien poco, desde las consecuencias ambientales y sociales en las poblaciones rurales hasta el bienestar animal, aunque cada vez la industria cárnica se invente más sellos que pretenden garantizar esto último. Seguramente ya estarán diseñando un nuevo sello para garantizar que los pedos de las vacas o los excrementos de los cerdos no contribuyen al cambio climático.

Pero ¿cuál es la responsabilidad de la ganadería respecto al cambio climático? Pues, según el más reciente informe la ganadería es la responsable del 19% de las emisiones globales de efecto invernadero (por encima del 14,5% calculado hasta ahora). Así que no es moco de pavo su responsabilidad ante la crisis climática en la que estamos inmersos, pero la industria se sigue resistiendo a asumir su responsabilidad, busca falsas soluciones como una huída hacia adelante y mantener el mismo y destructivo modelo industrial.

En España la cosa tampoco es para menos. El sector agrario fue de los pocos que incrementó sus emisiones en el 2020 y en gran medida fue debido a las emisiones provenientes de la ganadería. Según las cifras avanzadas por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico el sector agropecuario es ya el tercer mayor responsable de las emisiones de gases de efecto invernadero en España con un 14% de las emisiones totales. De estas, la ganadería es responsable del 65% de las emisiones, o sea la inmensa mayoría. Cuando vemos también que en España la gran mayoría de las explotaciones ganaderas son ya explotaciones industriales – si, las vacas pastando ya casi solo las ves en la publicidad o en los briks de leche -, sabemos bien quien es la gran responsable del problema: la ganadería industrial.

Además, Greenpeace ha querido ir un poco más allá, y por primera vez se han calculado las emisiones de gases de efecto invernadero de la ganadería por comunidad autónoma y la conclusión es más que clara: más animales, más emisiones. Mayor producción industrial de carne, lácteos y huevos, más emisiones. Y, las tres comunidades autónomas con mayor responsabilidad en la crisis climática debido a su apuesta equivocada por la ganadería industrial son: Castilla la Mancha, Cataluña, Galicia y Castilla y León. Si analizamos por sectores, es incuestionable el peso y la responsabilidad del sector porcino que con casi un 50% de las emisiones se lleva la palma. Le siguen el sector vacuno con un 34% de las emisiones y el de aves de corral con un 14%. Muy detrás viene el sector ovino y caprino, también el que sigue manteniendo un modelo más tradicional y arraigado al territorio, con un 2,5% de las emisiones.

Las macrogranjas son el exponente máximo de la ganadería industrial y si queremos acabar con esta, lo primero que debemos hacer es frenar en seco su desmesurado y descontrolado avance poniendo en marcha una moratoria. Para eso empezamos la campaña #NiMu, pero te necesitamos para que sea exitosa: firma la petición contra las macrogranjas y, estáte atento los próximos días, apoya las iniciativas que surjan.

Sabemos que no vamos a ganar ni mañana ni pasado esta campaña, pero sabemos que la vamos a ganar. Sabemos que la tenemos que ganar si queremos garantizar un futuro verde y en paz.

 

Luís Ferreirim - autor del blog.

Luís Ferreirim

Licenciado en Filosofía por la Universidade Nova de Lisboa. Post-grado en Filosofía de la Naturaleza y del Medio Ambiente por la Universidade de Lisboa. Responsable de la Campaña de Agricultura en Greenpeace España. Twitter: @LFerreirim

54
posts



Source link

Leave a Reply

Your email address will not be published.