El calor extremo mata y afecta más a las personas más vulnerables – ES


El cambio climático está aumentando la gravedad y la frecuencia de las olas de calor extremo, el aumento del nivel del mar y las inundaciones en todo el mundo. Las personas más susceptibles de morir en olas de calor extremo son las ancianas, las personas con problemas de salud, enfermedades mentales o adicciones que viven solas en viviendas precarias y en unidades sin aire acondicionado adecuado, o las personas en situación de calle. También están especialmente expuestas las familias vulnerables en situación de pobreza energética, así como los trabajadores y trabajadoras a la intemperie de sectores como la construcción o la agricultura, en los que la precariedad laboral y la escasez de medidas de protección elevan el riesgo para su salud. Los temporeros y temporeras migrantes sufren esta situación de manera particularmente grave. La devastadora e impactante ola de calor del mes pasado en Canadá contribuyó a 815 muertes y la ola de calor de 2018 en Quebec provocó 70 muertes. El calor extremo mata y tiene efectos devastadores sobre todo en los más vulnerables.

Estos eventos tienen un impacto desproporcionadamente negativo en las comunidades empobrecidas y marginadas que generalmente tienen pequeñas huellas de carbono. 3.100 millones de personas constituyen el 50% de la población más pobre del mundo y generan solo alrededor del 7% de las emisiones acumuladas que están dañando el planeta. Mientras tanto, los 63 millones de personas que componen el 1% más rico del mundo producen más del doble de esa cantidad, ¡o el 15% de las emisiones globales totales!

En otras palabras, los que menos han hecho para contribuir a los impactos negativos de la crisis climática serán los que más sufrirán.

¿Cuáles son algunas soluciones a este desafío sin precedentes?

Mientras el humo llena alguno de los cielos de pueblos y ciudades debido a la intensificación de los incendios forestales que siguen a las olas de calor, algunos de los consejos de salud y seguridad que se dan a la ciudadanía reflejan las formas en que nuestro sistema actual no está configurado para manejar los impactos desiguales de la escalada de la crisis climática. Decirle a la gente que se refugie en un lugar fresco o con aires acondicionados solo funciona para aquellos con recursos.

 

Los desafíos que plantean las olas de calor más frecuentes e intensas requieren soluciones audaces y significativas para mitigar su impacto, especialmente los que sienten los miembros vulnerables de nuestras ciudades y comunidades. Para reducir el riesgo de muerte por eventos de calor extremo, los municipios deben tomar medidas que reduzcan la vulnerabilidad de los ciudadanos de alto riesgo, especialmente los ancianos, las familias de bajos ingresos y las personas sin hogar. Las medidas disponibles para mitigar los impactos incluyen otras cuestiones que relatamos en este blog.

La justicia climática debe ser inclusiva

Si hay algo que podemos sacar de la pandemia de la COVID-19 es que ha revelado las desigualdades inherentes que subyacen a nuestra estructura social. La crisis climática no es diferente.

Instar a las personas a que cierren las persianas, beban agua y que permanezcan en lugares frescos no es suficiente para combatir las desigualdades estructurales inherentes a las experiencias de la crisis climática: sabemos que las personas más vulnerables se verán afectadas de manera desproporcionada y ahora es el momento de diseñar políticas y de actuar de forma preventiva para mantenerlas seguras.

Dado que los eventos de calor extremo debidos al cambio climático están aquí para quedarse, y solo aumentarán en intensidad y frecuencia, debemos garantizar que la justicia climática sea una dimensión importante de la adaptación climática y que dichas estrategias de adaptación incluyan los intereses y el bienestar de las personas que viven en la pobreza y en situación de exclusión social.

Y eso significa proteger lo que nos protege: la naturaleza.

Una de las mejores formas de garantizar la seguridad de las personas durante las olas de calor es dejar de agravar la crisis climática destruyendo los sumideros de carbono y los “aires acondicionados” naturales, los de nuestro planeta que mantienen el clima fresco.

¡Sumate! ¡Exijamos justicia ante la emergencia climática!





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