Japón 76 años después de la bomba atómica – ES


Japón se encuentra ahora en medio de los Juegos Olímpicos de Tokio, que se celebran en el país insular por primera vez en 57 años. Los medios informaron con ganas sobre los pros y los contras de albergar los Juegos Olímpicos bajo la epidemia del nuevo coronavirus pero las informaciones de todos estos días ya son sobre los detalles de la competencia y muchas personas están encantadas con el éxito de los deportistas y las atletas. En medio de todo este entusiasmo, Hiroshima celebra hoy, y en silencio, su 76º bombardeo atómico.

El 6 de agosto de 1945 se lanzaron en Hiroshima y Nagasaki bombas atómicas por primera vez en la historia de la humanidad. A medida que los supervivientes envejecen, la devastación de la bomba atómica se convierte silenciosamente en parte de la historia. Tanto las ciudades como las personas continúan esforzándose por transmitir sus recuerdos para evitar que se repita la tragedia. Pero a pesar de sus esfuerzos, el gobierno hace oídos sordos y mantiene su apuesta por las centrales nucleares. Un ejemplo de ello es cuando decidió liberar el agua contaminada radiactivamente de Fukushima Daiichi al océano. Japón todavía es incapaz de escapar de la maldición nuclear.

Hiroshima y Nagasaki han perdido muchas vidas indiscriminadamente y en Fukushima siguen soportando las consecuencias del accidente nuclear donde aún existe contaminación radiactiva incluso 10 años después. Este año 2021 es un punto de inflexión. El 22 de enero, a principios del año nuevo japonés, entró en vigor el Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares. El 11 de marzo marcó el décimo aniversario del accidente nuclear de Fukushima Daiichi, y el 26 de abril marcó el 35 aniversario del accidente de Chernobyl en Ucrania. Además, han pasado 25 años desde que la Corte Internacional de Justicia emitiera su opinión consultiva, que fue la premisa del Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares, y también se registró la Cúpula de la Bomba Atómica como Patrimonio de la Humanidad.

A pesar de las efemérides y la voluntad en los diferentes tratados, la energía nuclear sigue siendo la raíz del problema del que no se despegan. En la ceremonia conmemorativa del Gran Terremoto del Este de Japón en marzo, el Primer Ministro Yoshihide Suga mencionó el daño causado por el accidente nuclear de Fukushima Daiichi y dijo: “nunca debemos dejar que las valiosas lecciones aprendidas a costa del terremoto se desvanezcan”. Sin embargo, solo un mes después, el 13 de abril, el accidente nuclear quedó en el pasado cuando el gobierno japonés decidió liberar más de 1,26 millones de toneladas de agua contaminada radiactivamente almacenada en el emplazamiento de Fukushima al océano.

Si el gobierno decidió liberar agua contaminada con los Juegos Olímpicos de Tokio en verano, queda claro que no han aprendido ninguna lección.

Texto basado en el artículo original del equipo de relaciones públicas Kawase.

Raquel Montón - autor del blog.

Raquel Montón

Responsable de las campañas relativas al sistema eléctrico y la energía nuclear en Greenpeace. Estudios de Agronomía en la UPM y en la organización desde 2001, primero en la campañas de Biodiversidad y Cambio Climático. Twitter: @raquelmonton

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