Nueva tarifa de la luz: lo que tú puedes ganar y las eléctricas pueden perder – ES


El qué, el cuánto y el cuándo se consume importa y eso es lo que empieza a pasar ahora con la tarifa de la luz con la que podemos gestionar mejor nuestro consumo. Vamos por el buen camino pero que no te confundan: aún queda camino por andar.

En la factura de la luz pagamos la generación de la electricidad, el margen para la comercializadora, el alquiler del equipo, los impuestos, y los peajes y cargos (que son los costes de las redes de transporte y distribución y otros costes regulados). La nueva tarifa de la luz lo que hace es distribuir estos últimos costes (los de los peajes y cargos) pero el monto total de estos es el mismo. De manera que en conjunto vamos a pagar lo mismo, pero el reparto de esta parte de los costes va a ser distribuida de otra manera. Vamos a ver si esto es bueno, malo, o depende.

Si la demanda de un producto condiciona su producción y precio (pensemos en las mascarillas), la demanda de electricidad hace lo mismo. Y cuando compramos no solo es importante saber cuánto, también es importante saber qué y cuándo lo compramos, y eso ocurre igual también en el caso de la electricidad, más que en cualquier otro producto porque la electricidad se tiene que producir al mismo tiempo que se consume y en la misma cantidad.

El qué consumimos y/o compramos

Consumimos electricidad y esta se produce de distintas maneras (producimos con carbón, gas, cogeneración, nucleares, hidráulica, renovables de todo tipo) y en cada hora del día la electricidad se genera con una mezcla de ellas y, por lo tanto, con distintos costes y con distintos impactos. Pero el precio que se paga en esa hora no es el resultado de aplicar sus costes, es el resultado que se obtiene en un mercado diseñado para que todos los ofertantes cobren por igual el precio más alto posible (sí has leído bien, les cueste lo que les cueste todos cobran como el que más). Es un mercado marginalista que paga a precio de oro siempre a todos y el oro en el mercado eléctrico actual es el gas.

Si estamos en una hora de demanda alta, la generación también ha tenido que ser alta y se habrá necesitado a todas las energías: a las nucleares, las renovables, la cogeneración, etc… y el gas. Por lo tanto, esa hora se pagará a precio de oro. Si compramos a otras horas con precio más bajo (porque la nueva tarifa nos empuja a ello) conseguimos tres cosas buenas:

  1. comprar a precio más bajo,
  2. bajar la demanda de esa hora cara y consecuentemente hacer innecesario el gas y por lo tanto disminuir el precio marginal de la hora cara,
  3. y, lo más importante, evitar las emisiones de CO2 del gas.
  • ¿A quién le viene mal esto? a las eléctricas al disminuir el precio marginal, no cobrarán esa hora a precio de oro.
  • ¿A quién le viene bien? al medio ambiente porque se pueden evitar emisiones
  • ¿Qué puede hacer mejor el Gobierno? poner un nuevo tramo horario bajo en las horas en las que la energía solar está produciendo y tener una tarifa específica para autoconsumidores porque ellos “deben” consumir cuando más sol haya y ahora coincide con la tarifa más alta.

El cuánto consumimos y/o compramos

Cuanto más ahorramos mejor. Pero hasta ahora era difícil que nuestros esfuerzos ahorradores y nuestras mejoras en eficiencia tuvieran premio. El motivo es que la potencia contratada, que es la parte fija de la factura de la luz, la pagamos aunque no consumamos y esto desincentiva y enmascara el ahorro. Normalmente todo el mundo contrata muy por encima de lo que consume, tanto es así que el total de consumidores tenemos contratados unos 185 GW de potencia y nos cuestan unos 12.500 M€, pero la potencia máxima que necesitamos es como mucho de unos 42 GW. Sin duda estamos pagando muchísimo sin necesidad.

La nueva factura disminuye el peso de la potencia contratada en la factura y permite que tengamos dos potencias contratadas, además incorpora un maxímetro que nos dirá la potencia que estamos necesitando realmente cada mes. Todo esto nos ayudará a disminuir nuestra factura, y a que los esfuerzos e inversiones en eficiencia se vean premiados.

  • ¿A quién le viene mal esto? a las eléctricas porque si ahorrar es más atractivo venden menos.
  • ¿A quien le viene bien? a nuestro bolsillo y a las inversiones en eficiencia y en autoconsumo con lo que ello implica.
  • ¿Qué puede hacer mejor el Gobierno? flexibilizar más o incluso pensar en hacer desaparecer el término fijo de potencia.

El cuándo consumimos y/o compramos

“Ahora hay que planchar a las tres de la mañana y poner la lavadora antes de que amanezca” dicen.

No es cierto: para la mayoría de los consumidores, si se aprovecha la posibilidad de programación de muchos aparatos y si se cambian algunos hábitos, el precio total anual no tendría porque tener una gran variación y posiblemente si se utilizan los incentivos de la tarifa se pueden conseguir ahorros. Pero lo más importante es que estamos aprendiendo a gestionar nuestra demanda.

Volvamos a la lavadora. Todas las lavadoras de España (aproximadamente unos 18 millones), funcionando a la misma hora, estarían utilizando aproximadamente 45.000 MW durante los 40 minutos que dura el calentamiento del agua. Esta demanda horaria sería superior a toda la del sistema eléctrico y esto implica que:

  1. nuestras lavadoras juntas pueden tener más influencia en el sistema eléctrico que la industria electrointensiva,
  2. podemos poner la lavadora cuando al sistema eléctrico le venga mejor ya sea para mantener la seguridad de suministro, para aprovechar mejor las renovables, o para consumir con el precio más bajo del mercado y
  3. cuándo se pone la lavadora (o cualquier aparato programable) se llama “gestión de la demanda” y es fundamental para cambiar y mejorar el sistema eléctrico.
  • ¿A quién le viene mal esto? a las eléctricas, que pierden poder porque no serían ellas solas quienes manejan en sistema eléctrico; y la demanda agregada puede y debe jugar un papel para aportar flexibilidad al sistema.
  • ¿A quién le viene bien? a las renovables a las que podemos optimizar y acelerar su participación en el sistema, con los consiguientes beneficios económicos y ecológicos que implica. Y a la ciudadanía que aumenta su poder de decisión y de influencia en cómo ha de ser y funcionar el sistema eléctrico, usando la fuerza de la demanda.
  • ¿Qué puede hacer mejor el Gobierno? cambiar las reglas del mercado eléctrico para que eso sea posible

Como vemos, a las eléctricas todo esto no les viene bien, pero todavía les viene peor el proyecto del gobierno para recortarles una parte de los conocidos “beneficios caídos del cielo”: los que obtienen las eléctricas debido a que las centrales de gas y carbón tienen un coste por emitir CO2, y al subir este coste sube su precio, y como tenemos este terrible sistema de fijación de precios (el sistema marginalista que he comentado antes en el artículo) que paga a todos el máximo precio; entonces las nucleares e hidráulicas se están llevando una propina de 1000 M€ por gentileza de la subida de precio de las centrales de gas y carbón.

Sospechosamente, y con este anuncio de recorte gubernamental sobre la mesa, el precio de la luz se pone por las nubes desde mediados del pasado mes y no es por la tarifa. Queda claro que a quién no le gustan nada las medidas del gobierno (la nueva tarifa y recorte de los beneficios extraordinarios) es a las eléctricas. Y es posible que las eléctricas estén creando la tormenta perfecta para que los ciudadanos de a pie pensemos que los grandes perjudicados somos nosotros y actuemos de forma vicaria culpando al gobierno.

No olvidemos que los elevados precios de la luz sí nos perjudican y en especial a las personas más vulnerables porque no tienen aparatos programables, porque no tienen dinero para mejorar la eficiencia de sus hogares, porque la factura eléctrica (con una tarifa u otra) va a llevarse una parte enorme de sus escasos o nulos ingresos, y el problema no es la tarifa sino la precariedad y todo esto es lo que tenemos que corregir con ayudas públicas.

Y para los que no estamos en precariedad el precio de la luz también nos importa.

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Debemos exigir a la CNMC que investigue a las eléctricas por esta subida tan sospechosa coincidente con el anuncio del gobierno. Y por último pedir al gobierno que incluya tramos bajos de tarifa para dirigir la demanda a los momentos de mayor producción solar, que regule la gestión de la demanda, que regule e impulse el autoconsumo y las comunidades energéticas locales y que tramite por vía rápida el recorte de los 1000 M€. Esta semana ya se ha escrito mucho sobre este tema, y sobre todo se ha desinformado, interesadamente por parte de algunos o por desconocimiento otros, y por ello quiero recomendar la lectura de la información que ha proporcionado la Comisión Nacional de los Mercados y de la competencia (CNMC) sobre la nueva factura de la luz (para adquirir conocimientos prácticos de manera sencilla), o la lectura de este artículo sobre la nueva tarifa eléctrica escrito por Joan Herrera y Manel Rivero (para adquirir conocimientos técnicos de manera muy educativa).





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