En un contexto de campaña electoral en la Comunidad de Madrid, la organización ecologista condena todas las amenazas que se están viviendo estos días en nuestro país. En estos momentos, las miradas deben estar puestas en las garantías democráticas y de derechos. Sin éstas, es improbable abordar las reformas de calado que necesita el país. Avanzar hacia una transición verdaderamente justa y verde, no será posible sin la calidad democrática de nuestro sistema.

Para Greenpeace, la actual degradación de la calidad democrática forma parte de una tendencia mundial que tiene su reflejo en la reducción de espacio de diálogo social y el incremento de actitudes, discursos y prácticas autoritarias que ponen en la diana a los colectivos más vulnerables o a quienes defienden los derechos humanos.

Los europeos conocemos bien el camino, a dónde nos lleva la normalización de los discursos de odio y los discursos contra el diferente. Es muy importante alzar la voz y recordar que no se pueden banalizar estas prácticas.

Lo que está sucediendo es muy grave y requiere cohesión social. Creemos que es importantísimo defender los marcos de la democracia, de la convivencia, y es necesario que esto se dé por parte de todas.

Ante este grave retroceso en la convivencia democrática, la organización ecologista llama la atención a los responsables políticos sobre las consecuencias de alimentar la polarización social, los discursos de odio y enfatiza la necesidad de abordar las causas estructurales del descontento social y la desafección política.



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