Un año de confinamientos mundiales no alivian la brecha en las emisiones climáticas – ES


Ya ha pasado un año desde que el 11 de Marzo de 2020 la Organización Mundial de la Salud, declaró que el coronavirus Covid-19 pasaba de ser una epidemia a una pandemia. Desde ese día, los casos no han dejado de multiplicarse: el nuevo coronavirus SARS-CoV-2, avanza por todo el planeta sumando ya más de 2,5 millones de fallecidos y más de 115 millones de personas infectadas.

Son mayoría los países que han tomado medidas para evitar la propagación del virus y muchas de ellas han estado enfocadas en la limitación de la movilidad: confinamientos estatales, perimetrales, restricciones de movilidad entre países, toques de queda, cierre de espacios públicos y lugares de ocio, … Nuestras vidas cambiaron de la noche a la mañana y todavía hoy seguimos siendo muchas las personas que nos encontramos de alguna manera confinadas en nuestro lugar de residencia.

Todas estas restricciones en la movilidad se han visto reflejadas en una bajada histórica de las emisiones de CO2. Todavía no se saben las cifras exactas, pero se calcula que a nivel mundial las emisiones de CO2 derivadas de los combustibles y de la industria se habrán reducido alrededor de 7% respecto al año anterior. Se estima que en la Unión Europea se habrán reducido un 11% y en España hasta un 15%.

Sin embargo, estas bajadas no son razón de celebración de ninguna de las maneras por dos motivos fundamentales: primero porque no es el resultado de un cambio estructural en las políticas climáticas y energéticas que ponga fin a los combustibles fósiles y, segundo, porque como vemos en la siguiente gráfica, la concentración de CO2 en la atmósfera sigue creciendo y por tanto el riesgo de sufrir cada vez más impactos extremos como los causados por las borrascas Filomena o Gloria, por ejemplo.

abril 2020: 416.21 ppm

abril 2019: 413.33 ppm

Ultima actualización: 29 de mayo

Media mensual concentración de CO2

En 2020, las concentraciones de CO2 en la atmósfera alcanzaron 414,11 partes por millón (ppm), es decir crecieron 2,6 ppm respecto al año anterior. Aunque se ha emitido menos durante el año que llevamos de pandemia, las concentraciones han seguido acumulándose en la atmósfera, sumándose a las que ya había y, por tanto, creciendo.

Para que deje de subir la concentración de CO2 en la atmósfera se necesitan cambios profundos y reducciones de emisiones que duren en el tiempo y esto afecta a todos los sectores, especialmente a los que más emisiones producen: energético, transporte, agricultura y ganadería y el industrial.

Ya estamos viendo los impactos del cambio climático y la pandemia que vivimos tiene una estrecha conexión con el descuido y la mala relación que tenemos con los ecosistemas. Además, todavía estamos lejos de cerrar la brecha que se abre entre el ritmo de las emisiones que llevamos y el recomendado para evitar los peores impactos.

El tiempo corre en nuestra contra, la urgencia apremia; es el momento de acelerar la transformación ecológica de la economía y revisar los objetivos climáticos de todos los países. El gobierno de España que solo propone una reducción del 23 % de las emisiones en el año 2030 respecto a 1990, debe elevarlo hasta al menos el 55%, teniendo en cuenta la bajada de las emisiones actual y los miles de millones de euros a los que vamos a tener acceso desde Europa para abordar una recuperación económica que solo puede ser verde y justa.

Estamos a tiempo de evitar una catástrofe climática y tenemos que sumar todos los esfuerzos necesarios por que nos va la vida en ello.

Tatiana Nuño - autor del blog.

Tatiana Nuño

Licenciada en Ciencias del Mar por la Universidad de Cádiz. Responsable de la Campaña de Energía y Cambio Climático de Greenpeace España. Twitter: @t_nunho

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