El grito “¡Macrogranjas NO!” suena cada vez más alto – ES


¡50.000 millones de gracias! Así es como quiero agradecer a las más de 50.000 personas que ya han firmado nuestra petición para pedir el fin de la ganadería industrial. En una adhesión sin precedentes, en menos de dos semanas de recorrido de esta petición más de cincuenta mil personas la han apoyado.

Ahora vamos a duplicar esta cifra o mejor aún ¡vamos a multiplicarla por 10! Nos tienen que oír y si para ello hay que gritar muy alto, la mejor forma es unir muchas voces.

Razones no nos faltan para parar esta locura y lo sabemos, incluso en las administraciones. Ayer mismo, en una jornada sobre la contaminación del agua por nitratos, el Director General del Agua reconocía: “Somos conscientes del problema de las macrogranjas”. También lo hacía la presidenta de la Confederación Hidrográfica del Ebro en una entrevista el domingo pasado: “El desarrollo del porcino está generando problemas de calidad del agua muy importante“. Ahora falta ¡acción!

Es urgente frenar la expansión de la ganadería industrial e ir aún más lejos, reducir el número de animales en intensivo en España, porque:

  • El 67% de las emisiones de gases invernadero del sector agrícola provienen de la ganadería y eso que sólo se contabilizan las emisiones directas. El principal responsable de estas emisiones es el sector porcino (casi el 50% de las emisiones) seguido del de vacuno;
  • el 95% de las emisiones de amoníaco son responsabilidad de la ganadería industrial (incumplimos el umbral de emisiones desde que fue establecido en 2010)
  • 85% del agua dulce en España la utiliza el sector agrícola, en gran medida para producir alimentos para animales 
  • el 30% de las aguas subterráneas y el 50% de las superficiales tienen una mala calidad debido a la contaminación por nitratos (la Comisión Europea ya ha abierto un procedimiento de infracción contra España por este motivo)
  • somos los campeones europeos en el uso de antibióticos en la ganadería y eso se debe a este modelo de explotación masiva donde miles y miles de animales se encuentran hacinados bajo el mismo techo y encerrados entre cuatro paredes. El uso masivo de antibióticos en la ganadería industrial contribuye significativamente a la pérdida de eficiencia de estos medicamentos. Según la OMS, la resistencia a antibióticos podría provocar más muertes que el cáncer en 2050.
  • necesita ingentes cantidades de piensos y pastos que están en el origen de los cambios de usos de suelos y la deforestación (en España el 66% de la superficie cultivada se destina a producir alimentos para animales y a nivel mundial el 80% de la superficie agrícola se destina a este fin). Además, es el principal destino de los cultivos transgénicos, como el maíz que se cultiva en España o la soja que se importa.
  • el número de vacas se ha duplicado y el de cerdos se ha multiplicado por cinco en nuestro país desde los años 60. ¡Y estamos hablando de millones de animales!
  • ¡Se sacrifican casi 1.700 animales al minuto! En 2019 se sacrificaron en España más de 870 millones de animales, más que personas hay en toda la UE. En la ganadería industrial los animales son tratados como máquinas de producir dinero.
  • este modelo alimenta dietas insanas, nos aparta de la dieta mediterránea tradicional, promoviendo un consumo desmesurado de alimentos de origen animal (España es el país de la UE donde más carne de consume).

Además, este modelo dónde lo único que se busca es producir mucho, lo más rápido posible y con el mínimo coste, es también una falsa solución contra el despoblamiento rural. Quedó bastante claro en el análisis que hicimos para denunciar situación que se vive en Galicia donde el Grupo Coren fomenta este modelo industrial y también en una reciente resolución del Instituto Aragonés de Gestión Ambiental donde se concluye: “(…) la explotación intensiva de ganado porcino, basado en la concentración y la integración vertical características del nuevo modelo productivo, repercuten, de acuerdo con la información aportada (INE 2010-2015), en el empleo agroganadero con la pérdida de puestos de trabajo, especialmente en el medio rural, y la tendencia a la sustitución de los agricultores y ganaderos profesionales por asalariados con rentas más bajas y precarias condiciones laborales.”

Las malas prácticas de la empresa Valle de Odieta, que pretende construir la mayor fábrica de leche de la UE, en su macrogranja de Caparroso dejan muy claro por qué debemos alzar la voz contra este pernicioso modelo y por qué no podemos permitir que esta empresa siga con sus planes. Y lo debemos hacer ahora, porque podemos evitar males mayores. Podemos evitar la que podría ser la próxima crisis a la que nos tengamos que enfrentar: la del agua. Sin agua no hay vida, sin agua no hay pueblos.

Luís Ferreirim - autor del blog.

Luís Ferreirim

Licenciado en Filosofía por la Universidade Nova de Lisboa. Post-grado en Filosofía de la Naturaleza y del Medio Ambiente por la Universidade de Lisboa. Responsable de la Campaña de Agricultura en Greenpeace España. Twitter: @LFerreirim

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