Reactivo a la decisión de autorizar la ampliación de la macrogranja de Caparroso (Navarra) – ES


La organización ecologista Greenpeace, preocupada por el reciente anuncio de que el Gobierno de Navarra autorizará la ampliación de la macrogranja de Caparroso, tras una sentencia favorable a la empresa, comparte su punto de vista: 

Declaraciones de Luís Ferreirim, responsable de Agricultura de Greenpeace España: 

  • Es lamentable que, pese a las reiteradas malas prácticas de la empresa Valle de Odieta en su macrogranja de Caparroso, la compañía logre su objetivo de ampliar esta explotación. Ante la situación de emergencia ecológica en la que nos encontramos seguimos primando conseguir más y más beneficios económicos sin importar para nada las consecuencias ambientales, sociales, sanitarias o de bienestar animal. Este no es el modelo que necesitamos para salir de la emergencia ecológica en la que nos encontramos ni para hacer frente al despoblamiento rural”.
  • Es indignante que el Gobierno de Navarra tenga la intención de permitir que unos delincuentes ambientales, con once procedimientos de infracción acumulados, logren su objetivo y consigan la ampliación de la macrogranja de Caparroso. De llevarse a cabo, esta macrogranja, que tendría entonces unas 7.200 vacas, sería una de las mayores de Europa y totalmente contraria a un modelo de futuro verde preconizado por las políticas europeas, en las que se prima cada vez más la sostenibilidad. Desde Greenpeace exigimos que la autorización pase por un proceso de participación pública”.

Declaraciones de Lorea Flores, coordinadora de Greenpeace en Navarra y País Vasco: 

  • “Es lamentable que la autorización siga adelante con tres condiciones muy laxas, que consideramos insuficientes para mitigar los impactos generados por esta macrovaquería. Recordemos que la empresa ya tiene 11 procesos sancionadores abiertos por no respetar la normativa vigente, y que nada garantiza que esto no siga ocurriendo. Es hora de que el Gobierno de Navarra tome cartas sobre el asunto de manera contundente y ponga todos los medios que están en sus manos para parar este modelo de explotación tan perjudicial. Está claro que ninguna norma sirve para parar a esta empresa. La única alternativa es la paralización de la macrogranja y evitar nuevas explotaciones similares”.

Greenpeace ha puesto en marcha una petición de firmas para frenar la ganadería industrial y en apenas dos semanas ya ha recogido más de 52.000 firmas. La oposición a este destructivo modelo de ganadería no para de crecer en España.



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